Excmo. Ayuntamiento de Campos del Paraíso

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Gastronomía, Costumbres y Fiestas Patronales


(Artículo de María Fraile Yunta, historiadora del Arte)

GASTRONOMÍA:

La mayoría de estos alimentos y su preparación están ligados a festividades religiosas o a reuniones familiares en relación a alguna celebración especial, aunque actualmente, en algunos casos, ya se preparan de manera habitual en las casas del pueblo. Entre las comidas más habituales y de mayor antigüedad que se conocen podemos citar:

EL ZARANGOLLO: Uno de los platos más típicos, una comida de amigos que consiste en un revuelto de huevos y patatas enriquecido a veces con escabeche bonito, setas, espárragos…, siendo si bien lo importante el punto de cocción.

EL POTAJE: Fue y es, en sus variantes de judías o garbanzos, uno de los platos más habituales, sobre todo en los días de Semana Santa. El potaje de judías se compone de unas judías que se habían dejado hervir previamente, el resultado de freír unas pocas de las judías hervidas junto con harina, ajo, cebolla y pimentón, un poco de tocino, chorizo, morcilla y un trozo de pata de cerdo, dejándose hervir la mezcla hasta que todos los ingredientes resultan cocidos y el caldo coge el sabor esperado. La variante de garbanzos, principalmente preparada en viernes o en Cuaresma, se suele servir durante estas fechas para sustituir con el bacalao a la carne de cerdo, ingrediente habitual en el potaje de judías. Está compuesto de garbanzos cocidos, el resultado de freír en la sartén unos cuantos de estos garbanzos junto con harina y pimentón, algo de bacalao y rellenos llamados “albóndigas” o “albondiguilla” hechas de migas de pan amasado con huevo.

LAS GACHAS: Es uno de los platos más habituales y típicos en cualquier época del año como comida familiar. Hechas con harina de almortas, alcaravea, pimentón, hígado y grasa de cerdo, setas…, las gachas se han de comer con pan de pueblo, mojándolo en la misma sartén en que se han hecho. Esta comida familiar tenía su encanto en el pasado, cuando el cerdo era la seguridad alimenticia para todos los componentes del hogar y se hacía la “matanza” del cerdo en todas las casas.

LOS PUCHES: Típica cena de la noche de los Santos, este plato está compuesto de harina de trigo, agua y azúcar o miel, añadiéndosele luego unos chicharrones de pan frito que suplen la ausencia de carne y pescado.

Parecidas por su composición son las MIGAS RULERAS, en las que el principal ingrediente es el pan mojado que se fríe, pero que a veces también se acompañan de uva o de pimientos.

 CALANDRAJA: Masa de pan, uva y harina y como si fuera un pan al horno.

FESTEJOS Y COSTUMBRES

EL CARNAVAL: La fiesta del Carnaval, que era y sigue siendo una exaltación de alegría y folklore popular y que mezcla diversos actos y costumbres muy vistosos y animados, tiene su origen en el deseo de máxima diversión antes de la llegada del recogimiento interior impuesto a partir del Miércoles de Ceniza. Desde el Renacimiento se cree que tiene su origen en los Saturnales, en los Lupercales o en las fiestas dionisíacas griegas (Bacanales), pero en el siglo XVI se empleaba en relación a ellos la expresión “Carnestolenda” haciendo referencia a que, ante la perspectiva de ayuno de cuarenta días (Cuaresma) y a la prohibición penitencial de comer carne que iba a imponer la Iglesia, surgía el glotón que se daba un atracón a comer los tres días procedentes. Aún hoy sigue manteniéndose esta tradición, en la que numerosos vecinos desfilan disfrazados por sus calles provocando una gran algarabía con sus cantos y bailes, si bien ha variado el hecho de que ya no es lo primordial ocultar la identidad propia, lo cual, según testimonios de antaño, llegó a hacer que esta tradición se convirtiese en una fiesta indecorosa en exceso y que llegase a ser prohibida durante el franquismo. Esta fiesta del Carnaval culminaba con EL ENTIERRO DE LA SARDINA, tradición que ha seguido viva hasta hace no muchos años y en la que varias personas disfrazadas de curas, frailes y demás empleados de la Iglesia, así como de viudos y viudas enlutadas, llevaban un estandarte, escobones o jeringas por hisopo y otras insignias burlescas, mientras que portaban una caja de difunto simulada donde encerraban una sardina. Este cortejo fúnebre recorría las calles con bocinas, tambores, cánticos de entierro, plañideras, y, finalmente, se enterraba la sardina. Algunos creen que en el entierro de la sardina se simboliza el del Carnaval, indicando la entrada en el tiempo santo, pero en tal caso lo lógico sería que se enterrase la carne y no el pescado. Parece que antiguamente, cuando se comía de vigilia toda la cuaresma  se acostumbraba a enterrar un canal de puerco al que se le daba el nombre de sardina, nombre cuyo significado se habría cambiado, atribuyéndolo a este pescado.

EL PELELE: Existía la costumbre (recientemente recuperada en Valparaíso de Abajo) de que en la procesión del Domingo de Resurrección, en diversas calles a lo largo del recorrido aparecían “PELELES” o “Judas” colgados de algunas ventanas y balcones y, a veces, con algún cartelillo chistoso junto a ellos. Estos “Peleles” eran muñecos de trapo rellenos de paja que hacían las mujeres del pueblo el día anterior con prendas e indumentaria desechada o inservible. Terminada la procesión, los niños del pueblo se mofaban de ellos manteándolos y “peleándolos” en el aire hasta que se deshacían al son de varias canciones típicas. No se sabe de cuándo data esta costumbre, así como tampoco se conoce con exactitud su significado, pero se cree que podía simbolizar a Judas vencido por la Resurrección de Cristo.

LOS MAYOS: En el origen de la fiesta de los Mayos subyacen costumbres ancestrales paganas de carácter campesino que posteriormente se fundieron y confundieron con ritos o simbolismos litúrgicos derivados de la Fe católica, conformando así una tradición en la que se mezclaban las alabanzas a la Virgen, la Exaltación de la Cruz y la Primavera como símbolo del amor en base al cortejo de la mujer. Durante la noche del treinta de Abril, después de cenar, se acercaba mucha gente a la puerta de la iglesia y las diversas cuadrillas de jóvenes, adultos, rondallas y tunas comenzaban una a una a cantarle el Mayo a la Virgen. “Concluido este acto, todas ellas recorrían las calles del pueblo cantándole el Mayo a las mozas elegidas al pie de las ventanas de sus casas, y al día siguiente los mozos madrugaban para ir a las mismas a “cobrar” el Mayo. En éstas eran agasajados con dinero, huevos, patatas…, con los que después organizaban una comida. En Carrascosa se hacían, además, al anochecer hogueras en varios barrios, siendo muy famosa la hoguera que se hacía en el barrio del Camino de Huete, junto al cementerio viejo, en la pared del mismo, donde había una cruz de piedra muy antigua. Durante el día los vecinos recogían la leña para la hoguera y por la noche ésta se prendía y se cantaba y bailaba alrededor de ella. Con el descenso de la población en el pueblo, la costumbre de ir cantando los Mayos por las calles a las jóvenes del pueblo se perdió hace unos años, pero la de cantar los Mayos a la Virgen en la Iglesia y la de prender hogueras, como la del Camino de Huete, siguen manteniéndose año tras año. En todos los pueblos se conservan reminiscencias de los cantos de Mayo, de segadores, de espigadoras…, tal vez desde la Edad Media, pues ha dominado la superstición de hacer sacrificios a los dioses tutelares de los campos, mieses y sembrados para que concedan buenas cosechas. Muchos etnógrafos consideran que las fiestas de Mayo reflejan la supervivencia de cultos agrarios y de ritos mágicos relacionados con la fecundidad vegetal y animal.

LAS MAYAS: Aún pervive en Carrascosa esta antigua costumbre, llevada a cabo el 3 de Mayo -día en el que se celebra la Invención de la Santa Cruz-. Cuenta la tradición que ésta, traída de América por un tal Don Manuel Villalba, -pariente muy próximo de un virrey de Perú- se venía celebrando desde tiempos muy remotos, sin saber la fecha exacta en que empezó a celebrarse -aunque por los detalles que la acompañan podemos fijar su comienzo a finales del siglo XVI o principios del XVII-, que el día tres de Mayo, fiesta de la invención de la Santa Cruz, un grupo de mujeres y niñas de pueblo se vestían lujosamente de mayas -indias americanas-, de la forma similar a como se vestían las mujeres de esta raza aborigen de Centroamérica, y que, bailando danzas que recordaban a las del antiguo Méjico y de los países de América central, recorrían las calles del pueblo solicitando donativos que invertían íntegramente en el sufragio de las misas a las Ánimas. A partir del siglo XVIII estas danzas estaban presididas por un estandarte pintado sobre tabla y adornado con una corona de rosas y una cruz donde está representado Cristo sacando las almas del purgatorio y donde un letrero al final del mismo dice : “Aquí se echa la limosna de las ánimas”. Es ésta una extraordinaria pintura sobre tabla del siglo XVIII que fue mutilada, partida en tres trozos, y en parte quemada en el año 1936, pero también restaurada posteriormente por Don Pedro Izquierdo, lo cual hizo que desde entonces se siga sacando todos los años para presidir, como antiguamente, el desfile de las mayas. Iban doce mujeres y niñas, teniendo preferencia para iniciar el recorrido las del barrio de San Bartolomé, que a las doce en punto de la mañana debían presentarse frente a la iglesia bellamente ataviadas, incluso con abundante adorno de cintas de colores y plumas vistosas. Si a la hora en punto no estaban ahí entonces pasaba la “capitanía” de este recorrido a las mujeres y niñas del barrio de “Ijidillo”. Por cada barrio iba una representación, y una vez unidas todas empezaba anualmente el recorrido, que con gran alborozo presenciaba el pueblo entero, porque de vez en cuando la comitiva hacía paradas en las plazuelas tocando y bailando sus típicas danzas, que trataban de parecerse a la del Perú de la raza “maya”.

FIESTA DE SAN ISIDRO LABRADOR: Ésta es una de las fiestas tradicionales de los labradores que se celebran en desde la antigüedad. Ésta se celebra el día 15 de Mayo, fundiéndose en Carrascosa con la celebración de San Cristóbal desde hace ya bastantes años. Las imágenes de estos dos santos presiden los actos religiosos, durante cuyo transcurso, los niños y niñas del pueblo, que van ataviados con los trajes típicos de la comarca, ofrecen en el altar los productos típicos de la tierra. Tras el acto religioso, estas dos imágenes son llevadas en procesión hasta la plaza, donde multitud de tractoristas y automovilistas del pueblo con sus vehículos están congregados para recibir las bendiciones de sus patrones. Tras ello comienza la procesión, durante la que cada una de las imágenes es llevada sobre un remolque junto a los niños que van vestidos con los trajes típicos y que han hecho las ofrendas, y que culmina en la Ermita de Santa Ana, donde tiene lugar la bendición de los campos. Y más tarde todos los vecinos se reúnen en el Parque de la Alameda para compartir, junto a los agricultores, un aperitivo y unos minutos de charla.

 NOCHE DE LOS DIFUNTOS:

Los actos religiosos en favor de las Ánimas de difuntos ofrecían unas características completamente diferentes a las del resto de los actos religiosos. Cuenta la tradición que desde el día uno de Noviembre hasta el día nueve del mismo mes tenía lugar un Novenario de Ánimas y que éste se celebraba de la siguiente forma: Todas las noches, después de cenar y convocados por un doble de campanas, los vecinos iban a la Iglesia para asistir a la Novena. En el centro de la iglesia se colocaba un catafalco que asemejaba la caja de un muerto; encima del mismo, también revestido de negro, se colocaba una calavera y dos tibias que simbolizaban la muerte, y a ambos lados, colocadas sobre sus correspondientes cirios, un gran número de velas de gran tamaño y grosor a las que denominaban “hachas”. En este ambiente se rezaba el rosario y después se cantaban responsos como “Dies irae” o “Ne recorderis pecata mea, domine”. El punto más importante de esta celebración tenía lugar durante la noche del uno de noviembre, día de todos los santos, pues al anochecer comenzaban las campanas a doblar y no dejaban de hacerlo hasta el día siguiente por la mañana, transmitiendo todo ello en la gente un profundo respeto, misterio y hasta temor en torno a las Ánimas de los antepasados fallecidos. Sobrecogida la gente por el continuo doblar de las campanas en esas tristes noches del otoño, nadie se atrevía a salir de casa, pues corría la creencia de que esas noches se aparecían las ánimas a los que andaban por las calles. Unida a este continuo doblar de las campanas, se hallaba y se halla, pues aún se mantiene, la costumbre de comer puches, pues los mozos que hacían noche en el campanario de la iglesia doblando, hacían una especie de migas llamadas de esta manera, arraigándose  esta afición de una manera tan fuerte que se extendió por muchas casas y que hizo que aún hoy en día siga manteniéndose. Con los años esta tradición y costumbres, tal cual estaban planteadas, se han ido perdiendo, pero hasta no hace mucho tiempo se ha sumado otra afición: los días uno y dos del mismo mes, los jóvenes del pueblo solían reunirse para ir puerta por puerta poniendo calabazas que previamente vaciaban y transformaban en calaveras con una vela encendida en su interior.

LOS QUINTOS: Existía la costumbre de que el día de Santa Águeda, -el 5 de Febrero-, todos los jóvenes que entraban ese año en quintas se juntasen y lo celebrasen comiendo y bebiendo juntos. Después, tocando el pandero y cantando recorrían todo el pueblo para recoger los donativos que les daban en forma de dinero o de especie. Hoy esta tradición se ha perdido.

FIESTAS PATRONALES

CARRASCOSA DEL CAMPO

SAN MARCOS: El día 25 de Abril es un día señalado en el calendario de todos los carrascoseños, pues es el día en el que la imagen de la patrona Santa Ana es bajada a la Iglesia parroquial, donde permanece durante tres meses, hasta el día 27 de Julio. Antiguamente se realizaba la bajada de la imagen por la mañana temprano para que después cada uno marcharse a su trabajo, se bendecían los campos y se repartían las “Cruces” que después serían puestas sobre algunos de ellos. Pero en el año 1982 el ayuntamiento declaró este día fiesta local, siendo muy bien acogida esta decisión en todo el pueblo, trayéndose desde entonces una banda de música para acompañar a los actos religiosos en honor a Santa Ana, -que suele ser, ya por tradición, la Banda de Villamayor de Santiago-, y acompañando todo el pueblo a la Patrona desde su ermita hasta la iglesia parroquial para celebrar con gran devoción la Santa Misa.

FIESTAS PATRONALES EN HONOR A SANTA ANA: La festividad más importante de Carrascosa del Campo es la de la Patrona Santa Ana, que se celebra los días 25, 26 y 27 del mes de Julio. Esta festividad data de principios del siglo XVI, cuando a Santa Ana se la declaró patrona de esta villa, si bien, según Don Pedro Izquierdo, en un documento del mismo siglo se decía que “a Santa Ana se le profesaba gran devoción no sólo en Carrascosa, sino también en toda la comarca; que venían a esta villa vecinos de muchos pueblos en procesión con sus cruces para celebrar esta fiesta con gran solemnidad; que todos salían en procesión hacia la Ermita y que allí se decía la Santa Misa con la mayor solemnidad posible; que después se corrían los toros, los mejores que se podía hallar y haber, y que era mucha la gente que se juntaba de todos los pueblos; así como también, que era una de las fiestas más notables y principales del Obispado que podía haber.” Esta festividad se ha ido manteniendo a través de los siglos, siendo una de las de mayor importancia y afluencia de público de toda la comarca, quizá en parte por tratarse de la primera que se celebra en el verano y por coincidir con la fiesta de Santiago Apóstol.

LORANCA DEL CAMPO

SAN PEDRO: 28 de junio

VIRGEN DEL SOCORRO: tercer fin de semana de agosto. Se sube la imagen de la Virgen a la Ermita, y la imagen permanece allí  hasta el 9 de septiembre, que se devuelve a la Iglesia Parroquial. Durante tres días el pueblo viste sus mejores galas y disfruta de fuegos artificiales, bandas de música, caldereta popular, juegos para todas las edades y grupos musicales. Tienen lugar las tradicionales procesiones a honor a la virgen que se encuentran acompañadas por el grupo de Danzas Populares de Moros y Cristianos del pueblo.

OLMEDILLA DEL CAMPO

SAN ROQUE: del 15 al 17 de agosto. Es la fiesta más importante del pueblo, en honor al patrón de Olmedilla del Campo. El 16 de agosto se celebra la romería de San Roque, en la que se acompaña al santo de la iglesia a su ermita. Es una fiesta popular con galopeo, misa y procesiones, actuaciones musicales y suelta de vaquillas.

SANTA LUCÍA: 13 de diciembre, en honor a la patrona del pueblo Santa Lucía, que goza de gran devoción en la comarca. Era esta una fiesta grande tras finalizar las labores del campo, recuperando su importancia en los últimos años. La noche de la víspera se enciende la tradicional HOGUERA DE SANTA LUCÍA reuniéndose entorno a ella todos los olmedilleros y olmedilleras para compartir una cena popular.

 VALPARAÍSO DE ABAJO

SAN ANTONIO DE PADUA: 13 de junio. 

VIRGEN DEL ROSARIO: primer domingo de octubre. Antiguamente era la fiestas grande del pueblo, trasladada a la primera semana de agosto, aunque en los últimos años se ha ido recuperando gracias a la labor de la asociación de mujeres del pueblo. Misa y procesión solemne, actividades para niños y adultos y una gran verbena popular hacen de estas fiestas unas de las más populares de la comarca.

 VALPARAÍSO DE ARRIBA

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: 29 de septiembre, aunque los festejos populares se celebran durante la tercera semana de agosto, contando con comidas y verbena popular, e infinidad de actividades para todos los públicos. Un pueblo pequeño pero que vive sus fiestas patronales con gran intensidad.